Patrimonio de la Humanidad

  Centro Histórico de México y Xochimilco
 

Declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987.
El Centro Histórico abarca la antigua ciudad capital azteca de Tenochtitlán, destruida por Hernán Cortés en 1521, y la Ciudad Colonial construida posteriormente por los españoles, la que se levantó a partir de 1525 sobre las ruinas de Tenochtitlán.

Esta era una ciudad amurallada con canales y jardines flotantes. Tenochtitlán era preponderante entre los siglos XIII al XVI. Poseía Pirámides y Templos. Estaba surcada por canales. Poseía acueducto. Estaba construida con defensas para las crecidas de agua.

También se habían construido chinampas, que eran islas artificiales, en las aguas del lago Texcoco, y que permitían realizar cultivos de productos necesarios para la vida de la ciudad.

Todavía se conservan las chinapas de Xochimilco, a 28 kilómetros de la ciudad de México.

La ciudad indígena de Xochimilco se levantaba en una zona de islotes y pantanos del lago Texcoco, los que fueron desecados en el Siglo XVIII.

Sobresalen acá los cinco Templos, el Templo Mayor y el Monolito de Coyolxauhqui.
 

Se hallan la Catedral Metropolitana, el Museo de las Culturas, el Palacio Nacional, el Museo José Luis Cuevas, el Palacio de Bellas Artes. En el Zócalo, al este de la catedral, sobresale el Templo Mayor, construido en 1375, dedicado a Tláloc, Dios de las Aguas, y a Huitzilopochtli, Dios de la Guerra.

El Centro Histórico de la ciudad de México fue reconocido patrimonio mundial el 11 de diciembre de 1987 junto con Xochimilco, que a pesar de ser lugares distantes y de naturaleza diferente, tienen lazos en común. “Los asentamientos de México y de Xochimilco, edificados a partir de islotes ganados a un extenso lago, encerrado en un valle a 2200 metros de altura, son pruebas elocuentes de espíritu creador y de los esfuerzos de hombre, para formar un hábitat en un medio geográfico poco favorable.”

El Comité del Patrimonio Mundial ha inscrito el Centro Histórico de México y Xochimilco en la lista de Patrimonio Mundial.

 

 

La inscripción en esta lista confirma el valor excepcional y universal de un sitio cultural o natural que debe ser protegido para el beneficio de la humanidad.
Al mencionar que Hernán Cortés había ordenado arrasar la ciudad de Tenochtitlan para desaparecer cualquier vestigio de la cultura azteca, sin embargo, con la recuperación de las ruinas del Templo Mayor y otros hallazgos arqueológicos, como la famosa Piedra del Sol (calendario solar) o la Coyolxauhqui, se da testimonio de la existencia previa de una gran civilización. Además, la continuidad histórica apreciada desde la fundación de Tenochtitlan, en el siglo xiv hasta la actualidad, está perfectamente representada si sumamos a los descubrimientos anteriores su traza en damero (forma reticular), el espacio regular de sus plazas y calles, el conjunto admirable de monumentos virreinales religiosos como la Catedral, los templos de La Profesa, Santo Domingo, La Enseñanza, Regina Coelli, entre otros; y su arquitectura civil, reflejada en grandes residencias como la del Conde del Valle de Orizaba (Casa de Azulejos), los Condes de Santiago de Calimaya (Museo de la Ciudad de México), las que pertenecieron a los Condes de San Mateo de Valparaíso (Palacio de Iturbide y el inmueble sede de Banamex). Se reconoció también la impresionante serie de edificios públicos de los siglos XIX y XX, entre los cuales destacan los palacios de Minería, Bellas Artes y Correos, el edificio de la antigua Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (MUNAL), el Teatro de la Ciudad, el Casino Español, la Casa Boker y muchos más. Otra característica analizada que demostró el valor universal del centro fue la influencia decisiva que ejercieron tanto Tenochtitlan como la ciudad de México, dentro de la región que comprendía el imperio azteca y el territorio de la Nueva España respectivamente, en el desarrollo de la arquitectura, las artes monumentales y el uso del espacio desde el siglo XIV hasta el XIX.

En cuanto al “lugar de los sembradíos con flores”, ¿quién no se ha subido a las trajineras adornadas con nombres de mujer elaborados con flores?, ¿quién no se ha paseado en ellas por sus canales de agua, disfrutando de la música del mariachi y de la comida tradicional? Xochimilco es el único vestigio de paisaje lacustre, cuya red de canales e islas hace recordar a la gran Tenochtitlan, llamada alguna vez “la Venecia del Nuevo Mundo”, donde las chinampas –terrenos de cultivo creados por los aztecas– fueron motivo de admiración por los conquistadores. Este paisaje, mitad natural mitad artificial, es ahora una reserva ecológica cuya extensión es de 1 138 hectáreas, de las cuales 500 se han convertido en reserva patrimonial.
 

Zócalo y Catedral de México DF

Xoximilco

Zócalo y Catedral de México DF

Xochimilco

Xoximilco

Museo de las Culturas

Xochimilco

Museo de las Culturas

Palacio Nacional

Museo de Bellas Artes

Palacio Nacional

Museo de Bellas Artes

Templo Mayor

Museo JL Cuevas

Templo Mayor

Museo José Luis Cuevas

Vista del zócalo, y alrededores de la ciudad y la Catedral

Vista del zócalo, y alrededores de la ciudad y la Catedral