Patrimonio de la Humanidad

  Zona de monumentos históricos de Querétaro

La Zona de monumentos históricos de Querétaro es un Patrimonio de la Humanidad declarado por la Unesco desde 1996. Se encuentra en el estado de Querétaro, México.

La antigua ciudad colonial de Santiago de Querétaro es singular por haber mantenido al lado del plano primitivo de la ciudad con su calles sinuosas, el plano geométrico de las ciudades indias trazadas por los españoles. Los otomí, tarasco, chichimeca y españoles convivieron en paz en la ciudad, que destaca por sus ornamentos barrocos y numerosos monumentos, cívicos y religiosos, su edad de oro fue en los siglos XVII y XVIII.

Museo de Arte de Querétaro

Patio Barroco del museo de arte de Querétaro


El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) elaboró el expediente definitivo para solicitar la inclusión del centro histórico de Santiago de Querétaro en la Lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad. Mediante gestiones realizadas por el gobernador y el alcalde, México presentó a Querétaro en la lista de sitios candidatos a formar parte del patrimonio mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Una comisión realizó una visita de evaluación de la ciudad y se hicieron recorridos por la zona de monumentos arquitectónicos y sitios históricos. El 5 de diciembre de 1995, durante la reunión anual del Comité del Patrimonio Mundial verificada en Mérida, se resolvió realizar la inscripción de la ciudad de Queretaro en la Lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad. Con esta designación, el pueblo y el gobierno se obligan a fomentar, proteger, conservar, revalorar y rehabilitar el Patrimonio Cultural.

 

Querétaro

Catedral de Querétaro

Calle de Querétaro

Catedral de Querétaro

Casa de la Marquesa

Fuente

Casa de la Marquesa

Fuente en la ciudad de Queretaro

 

La vieja ciudad colonial de Querétaro ofrece la singularidad de haber conservado su núcleo indígena primigenio de calles serpenteantes, junto con los barrios trazados con arreglo a un plan geométrico por los conquistadores españoles. Otomis, tarascos, chichimecas y españoles cohabitaron pacíficamente en esta ciudad, reputada por sus innumerables edificios civiles y religiosos de estilo barroco, profusamente ornamentados, que datan de su edad de oro (siglos XVII y XVIII).

Como pocas ciudades en el país, Querétaro ha podido amalgamar con relativo acierto su crecimiento acelerado con la conservación de su patrimonio edificado, sus ricas tradiciones con sus visibles impulsos modernizadores, su sentido de la tranquilidad con la apertura a las más diversas expresiones de la cultura contemporánea.

Portadora de una historia centenaria, cuyos orígenes se remontan a la compleja evolución de una zona de frontera y de intenso intercambio cultural entre los grupos recolectores cazadores, que desde hace unos ocho milenios ocuparon el área, y las culturas mesoamericanas que se desarrollaron en el centro norte del México antiguo, Querétaro (también conocida como Ndamaxei, en otomí, y Tlachco, en náhuatl) se constituye en el siglo XVI, como pueblo de indios y cabecera de la alcaldía mayor del mismo nombre, dentro del virreinato de la Nueva España. Desde entonces, la ciudad ha tenido momentos de auge y decadencia, de expansión y estancamiento, y ha estado ligada desde sus inicios al desenvolvimiento histórico de México.

Enclavada en el centro de la geografía de la República, Santiago de Querétaro ha sido siempre un territorio axial en el acontecer mexicano; un lugar de transición entre el centro y el norte; una encrucijada de las comunicaciones entre la gran capital macrocefálica y las principales poblaciones del norte y el poniente; una ciudad en que convergen los impulsos modernizadores del norte, la tradición criolla y conservadora del Bajío, las influencias cosmopolitas de la capital, las tradiciones indígenas mesoamericanas, el intenso mestizaje cultural del altiplano central y el carácter indómito de los grupos chichimecas.
Fue así que entre los principales argumentos que favorecieron que en diciembre de 1996 el Centro Histórico de Santiago de Querétaro haya sido inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, estuvieron la sorprendente homogeneidad, la autenticidad y el buen estado de conservación del antiguo casco de la ciudad, tomado como conjunto urbano, el cual constituye un ejemplo excepcional de la arquitectura, el arte y la traza de una notable ciudad virreinal, cuyos valores artísticos, urbanísticos e históricos se mantienen vigentes.

Ya desde 1981, con apoyo en la legislación federal se emitió un decreto presidencial estableciendo una Zona de Monumentos Históricos que abarca una superficie aproximada de cuatro kilómetros cuadrados, formada por 203 manzanas, que comprenden alrededor de 1,750 inmuebles históricos o de valor cultural relevante, construidos entre el siglo XVI y la primera mitad del siglo XX.

El reconocimiento de Querétaro como patrimonio de la humanidad, cambió la percepción que muchos habitantes de la ciudad tenían sobre su centro histórico y constituyó un factor determinante del intenso crecimiento de la actividad turística en los últimos catorce años. La revaloración patrimonial de la ciudad, no solo ha representado para los queretanos un factor de orgullo y reconocimiento, sino también una palanca para favorecer la activación económica. Eso puede observarse si consideramos que, mientras que hace quince años el turismo era una actividad marginal, ahora representa una de las tres principales fuentes ingreso y ocupación para Querétaro.
 

Estatua a la corregidora

Estatua a la corregidora